La innovación educativa buscó fortalecer las prácticas de evaluación formativa en Historia, Geografía y Ciencias Sociales mediante una secuencia didáctica basada en actividades diversificadas y preguntas problemáticas. La propuesta surgió ante evaluaciones poco variadas e inconsistentes con el enfoque formativo promovido por el Decreto 67. Los resultados evidenciaron mayor participación estudiantil, autonomía en el aprendizaje y mejoras en los procesos de enseñanza y evaluación.