Durante la jornada, la académica expuso los principales resultados de sus investigaciones sobre la evolución de la educación superior privada en México, abordando aspectos como la diversificación institucional, la expansión de las modalidades flexibles de enseñanza y los desafíos que enfrenta el sistema en materia de calidad, regulación y equidad.
Uno de los temas centrales fue el crecimiento sostenido del sector privado y su consolidación como uno de los mercados más rentables del país. No obstante, Morales enfatizó que la rentabilidad no es incompatible con el compromiso social de las instituciones de educación superior, siempre que exista un fuerte resguardo de la calidad educativa.
“Se pueden hacer negocios de manera ética. Si se busca ofrecer servicios educativos, el gran desafío es asegurar la calidad de ese servicio. Ahí existe una responsabilidad ética y también política”, señaló.
La investigadora explicó que, si bien el sector privado ha contribuido a ampliar el acceso a la educación superior en México, persisten importantes desafíos relacionados con la supervisión estatal y la transparencia de la información disponible para las y los estudiantes.
En este sentido, sostuvo que el Estado debiera asumir un rol más activo en la regulación del sistema, no solo mediante el reconocimiento oficial de las instituciones, sino también generando información pública sobre sus modelos educativos, el perfil de sus cuerpos académicos y las condiciones de enseñanza.
Otro de los ejes abordados fue la creciente participación de las mujeres en la educación superior privada y, especialmente, en programas de posgrado. Para Morales, este fenómeno responde, en gran medida, a la flexibilidad que ofrecen las modalidades no escolarizadas y semipresenciales, las cuales permiten compatibilizar los estudios con responsabilidades laborales y de cuidado.
“Las universidades públicas siguen pensando en un estudiante ideal que solo estudia. Sin embargo, la realidad es muy distinta: muchas estudiantes trabajan, cuidan a otras personas y sostienen múltiples responsabilidades al mismo tiempo”, explicó.
La académica añadió que esta realidad obliga a repensar los modelos formativos y avanzar hacia políticas institucionales que reconozcan la diversidad de trayectorias estudiantiles.
Respecto a la inserción de mujeres en espacios de liderazgo, Morales reconoció que, si bien existe una mayor presencia femenina en cargos de toma de decisiones, aún persisten barreras culturales y estereotipos de género que limitan su desarrollo profesional.
Finalmente, al comparar la experiencia mexicana con la chilena, destacó que Chile ha desarrollado mecanismos regulatorios que podrían servir de referencia para otros países de la región, como la acreditación obligatoria, la regulación del lucro y la existencia de estándares más claros para las instituciones privadas.
“En México todavía existe una contradicción: no se reconoce plenamente la importancia del sector privado y, por lo mismo, tampoco se le exigen todas las responsabilidades ni se generan los apoyos necesarios. La experiencia chilena ofrece aprendizajes relevantes en esa materia”, concluyó. Con esta tercera sesión, el II Coloquio de Convergencias Investigativas en el Campo de la Educación sigue consolidándose como un espacio de reflexión e intercambio académico, promoviendo el diálogo entre investigadores nacionales e internacionales sobre los desafíos que enfrenta la educación contemporánea.