Una clase del curso Competencia Digital Docente, dictado por el académico del Departamento de Educación, Dr. Juan Silva, se transformó en una experiencia fuera de lo común para las estudiantes de cuarto año de Pedagogía en Educación General Básica.
Y es que, además de aprender sobre herramientas digitales para la enseñanza, tuvieron la oportunidad de conversar directamente con Lara, una niña española de 12 años, quien compartió su experiencia escolar y mostró los recursos interactivos que ha creado en su colegio.
La actividad fue organizada por la Dra. María Rosa Fernández Sánchez, profesora titular de la Universidad de Extremadura (España) y experta en tecnología educativa, quien se encuentra de visita académica en la USACH.
Una valioso intercambio intercultural y pedagógico
En el marco del curso, la Dra. Fernández propuso incorporar una herramienta digital multimedia con elementos de gamificación, que las estudiantes debían aprender a usar para diseñar sus propios materiales educativos. Sin embargo, fue la visita espontánea de Lara, hija de la académica, lo que le dio un giro inesperado y muy enriquecedor a la jornada.
“Lo que más me gustó fue que aprendí de ellas y ellas también aprendieron de mí, ya que nos hacíamos preguntas y aprendimos cosas nuevas que no sabíamos de otro lugar”, relató Lara, destacando el intercambio como una experiencia mutua de aprendizaje.
La joven visitante respondió con entusiasmo cada pregunta, sorprendida por el interés de las estudiantes chilenas. Uno de los aspectos que más llamó su atención fue descubrir que aún existen colegios de niñas o de niños por separado, algo ya superado en España. También se mostró orgullosa de compartir los recursos digitales que ella misma ha creado en su escuela:
“Mostré un proyecto de animales en inglés que hice en 5° curso. Lo quise mostrar porque tenía muchas formas de interactividad, como lupas para encontrar palabras, botones para ir a audios o pasar páginas. Pensé que eso les podría ayudar a añadir más cosas a sus propios recursos”, explicó.
Para las futuras docentes, esta instancia representó mucho más que una clase. “Fue una experiencia bastante enriquecedora y significativa. Lo más interesante fue ver cómo se invirtieron los roles tradicionales: esta vez fue una estudiante en etapa escolar quien nos enseñó, desde su propia vivencia, a utilizar una herramienta digital como Genially”, señaló Christel Monasterio, estudiante de Pedagogía y una de las participantes más activas del encuentro.
El testimonio de Lara permitió a las estudiantes conocer cómo es el sistema educativo español desde la perspectiva de una niña, lo que reveló similitudes y diferencias con la realidad chilena. Christel destacó especialmente el acceso regular a plataformas digitales como parte del aprendizaje habitual en España, en contraste con las limitaciones tecnológicas que aún enfrentan muchas escuelas en Chile:
“Fue muy revelador escuchar cómo, en su colegio, la alfabetización digital es parte de su formación habitual. En contraste, acá muchas veces no hay acceso a computadores o los recursos están desactualizados. Eso genera una brecha importante en el desarrollo de competencias digitales”.
Más allá del contenido técnico, la clase generó un espacio de reflexión sobre el rol de las y los estudiantes en los procesos de enseñanza-aprendizaje. “Este tipo de encuentros nos permite escuchar directamente a las y los estudiantes, comprender sus intereses, cómo aprenden y cómo perciben las actividades que les proponemos. Nos ayuda a planificar con mayor empatía y realismo”, agregó Christel.
El ambiente en la sala fue de interés, participación y sorpresa. Las estudiantes valoraron la instancia como una oportunidad diferente, cercana y significativa. Incluso surgió la idea de replicar este tipo de experiencias en otras asignaturas, fortaleciendo el vínculo entre universidad y escuelas.
Así, una clase sobre competencia digital terminó convirtiéndose en una experiencia intercultural, donde el aprendizaje fluyó en ambas direcciones y dejó en evidencia que, muchas veces, las mejores lecciones vienen de quienes menos lo esperamos.